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Los grandes fabricantes de componentes oleohidráulicos determinan que el 80% de las averías son producidas por una deficiente filtración del aceite.
En la industria actual, las paradas de producción son problemas. Una máquina averiada requiere una atención inmediata y los repuestos no siempre están a tiempo. Posiblemente se ha realizado el mantenimiento preventivo necesario, pero... ¿hemos controlado la calidad, la clase de nuestro aceite?. Nuestro suministrador nos ha dado datos de cómo se encuentra químicamente, pero ¿cómo está de contaminado?. En el trabajo diario son muchos los puntos por donde el sistema hidráulico puede ingestar partículas: vástagos de los cilindros, tapa del depósito mal estanqueizada, aire que entra y sale del depósito, etc.
Podemos actuar en todos ellos en mayor o menor medida, pero el funcionamiento del sistema genera su propia contaminación. Juntas de estanqueidad que migran, desgaste de bombas y electroválvulas son parte del problema y están ahí. Los filtros de retorno o presión ayudan a rebajar el número de partículas, pero en ocasiones, ante una avería seria, la coantidad de contaminante en el circuito se multiplica de forma exponencial. La solución entonces parece clara: cambiemos el aceite y pongamos otro nuevo. Pero aún así en las tuberías y en los cilindros tendremos aceite contaminado.
Los 5 pasos básicos para controlar y corregir el nivel de contaminación en su depósito.